Algún día llegaremos a la luna

Algún día llegaremos a la luna
Fundación Jorge Guillén, 2008

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ST

No juzgues tan rápido (2)

¿No me recuerdas?

Acaso haya cambiado en estos años
tanto que ni yo mismo me reconozca.
No sé,
tal vez fue un sueño ayer el conocerte,
que habláramos bajo la lluvia del otoño,
sentir mi corazón cómo latía,
oír tu nombre y no querer saber tus años...
Hoy la ropa ya te queda estrecha, a la altura
del pecho, y los niños hacen cola
para hablarte. Acaso haya cambiado
en estos años tanto que ni yo mismo
me reconozca, pero he llegado lleno
de recuerdos, de lo que pudo ser,
de todo aquello; y por mi corte de pelo,
la barba, la poca luz del disco-pub o
el ciego que traías, por algo, no me has reconocido.

Tu prima se acerca y dice: perdónala,
está un poco borracha.
Y yo pido otro whisky para intentar
olvidarte.

No juzgues tan rápido (1)

Melboune #347

La capa de ozono está triste,
¿qué tendrá la capa de ozono?
Dicen que es por lo que le hicisteis,
yo no sé, no estaba aún en este planeta.
Acabo de llegar y me encuentro,
ante mi sorpresa,
con que vais a morir todos
abrasados y calcinados.

Mejor me voy.

La publicidad no engaña

Melopea

Puedo escribir los versos más cachondos esta noche.
Escribir, por ejemplo, que mañana iré a la playa
con mis gafas, mis bermudas y mi tabla.
En mi playa yo me tuesto al sol
mientras dejo que me observen y deseen.
Son las chicas que no aguantan verme así,
con las gotas de sudor entre mi vientre
modelado cual tableta de kit-kat.
Se desmayan. Me llaman la atención
los socorristas. No puedo hacer nada.
Es mi cuerpo irresistible.
Son mis ojos maravilla.
A veces hasta oteo
ambiente de fanáticas en celo
buscando los bikinis
más minúsculos. Los pechos
más firmes. Las chicas más tiernas.
Y a veces hasta elijo cuál usar
como máquina de sexo en madrugada.
Soy irresistible.
Soy irresistible.
Soy irresistible si el insomnio
me impide conciliar un dulce sueño.
Y es por esto que puedo
escribir los versos más cachondos
esta noche.

La primera vez (corto)

A mi perro

Arrastras esta hoja con los dientes mientras cuento
que te has portado mal y tú lo sabes.

No pido que comprendas las materias
de filósofos y genios elocuentes.
No aspiro a que te creas que hay un dios
y comulgues con la fe en la que he crecido.
Quizá nunca distingas los conceptos de izquierda ni derecha,
ni qué es sentir amor.

Me conformo, querido Goya
con que no te mees en el sofá, en las alfombras,
en el suelo de la cocina,
o cualquier lugar que encuentres
menos en los que te hemos asignado.

Tú no lo entiendes.
Tú sólo entenderás por nuestros gritos
que en casa tienes que ir a los periódicos
y que la calle es grande y tienes ancho mundo.

Si yo pudiera, si me dejaran
mear sobre la prensa diaria,
salir a la calle y cagarme en el mundo,
si yo pudiera, querido Goya, sería feliz.

Tú no me entiendes.
No sabes la envidia que te tengo.

Rebajas

Amanece gris el cielo y tú en rebajas.
De nada sirve ser un escultor de sueños
si la estatua cobra vida, rompe el molde
y abandona el hogar buscando un nuevo lecho.

Aunque no haya despedida saco siempre el pañuelo,
y sacudo en él todos los polvos que recuerdo.
Arderá el mar, contaré las gotas de rocío
que se pierden en las calles con el sol,
y no servirá de nada.

Sé que he nacido para morir solo
pero intento como un loco amarrarte;
y aun así nunca hago nada que te agrade,
y lo intento y cada vez sale peor.

Y nunca termino a tiempo la comida,
y abro el cajón y encuentro siempre la misma
fotografía,
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y yo empeñado en ser el mismo de antes.

Arderá el mar, lloverá el océano,
seguiré buscando el rastro de tus lágrimas,
y abriré el cajón y estará ahí, como siempre,
la misma fotografía,
y aun así estaré empeñado en ser el mismo de antes.

Y tú, como el ave que se oculta entre las sombras,
ya te habrás ido.

La ruta natural (corto)

Ante el espejo

Te pareces a mí en todo.
Eres un ser maravilloso.
Me ruborizaría hablar tan bien
de mí mismo, pero dicho en ti es otra cosa.

¡Te pareces tanto a mí!

Me asombra tu mirada penetrante,
esos espléndidos ojos azules
que a la vez me contemplan.

Adoro tu piel, envidio tu hermosura
y sin embargo, ¡te pareces
tanto a mí! que a veces pienso
si no estaré hablando de mí mismo.

Para qué sirven las flores

Mickey Mouse fuma un porro
apoyado en la barandilla
del alto edificio naranja y rosa.

Homer se acerca con cautela,
encuentra mal a su amigo.
Le posa sus cuatro dedos en el hombro
y suspira.

Mickey da una lenta calada,
la saborea y piensa.
Ve un arco iris en el cielo.

— Ha muerto mi padre, dice.
Y una lágrima le cae por la mejilla.

Domingo (corto)

Días grises

Hoy me he despertado odiando al mundo y
para colmo llueve y hace viento. Las
clases empiezan en cinco minutos
y yo tardaría diez si estuviera
vestido. (Parece mentira pero aún
pasan lista). A las siete de
la mañana sonó el teléfono. El
agua está cortada. No encuentro las gafas.
Mi gato ha destrozado el autógrafo
de Genís que tenía sobre la mesa.
Me toca hacer la comida. La nevera
está vacía. Y sigue lloviendo y hace
viento…

Sin embargo, enciendo el ordenador
para leer mi correo electrónico, y
una foto de Laetitia Casta
desnuda
me devuelve la amistad
con este mundo.

Héroes

Nos machacamos en el gimnasio
cada tarde. Sudamos la piel.
Estamos más bracos que el Stallone
y somos más guapos.

A veces me sujetas las piernas
mientras hago abdominales.
Sin mariconadas, claro.

Somos machos sudorosos.
Somos héroes lubricados.

En la ducha siempre miro
tu polla sin prepucio.
Sin mariconadas, claro.

Somos tipos duros de película.
Sólo nos falta la pistola.
Somos el prototipo de salvavidas
que las nenas desean tirarse.

Somos muy pero que muy machos.

Y no sé por qué esta noche
he soñado con besar tus labios.